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Posted by jimoreno in ambito profesional, entorno laboral, recursos humanos

Los cordobeses y el trabajo

¿Cómo se sienten los cordobeses frente a su empleo? Las respuestas a este interrogante, obtenidas en una encuesta en línea, revelan una relación complicada en la que juegan muchos factores, empezando por el salario.
¿Trabajamos mucho o poco? ¿Lo hacemos por obligación o porque nos gusta? La Voz del Interior consultó a través de una encuesta online a sus lectores cuáles eran sus motivaciones para trabajar y si les gustaba lo que hacían. Hubo más de 1.700 respuestas, que si bien no son extrapolables a toda la población, permiten generar un primer acercamiento al mundo del trabajo en Córdoba (ver resultados).

Como era de esperar, la mayoría (un 62 por ciento) dijo trabajar “por obligación”, lo curioso fue que el resto (un 38 por ciento) dijo que trabaja fuera de su casa “por gusto” o “porque no sabría qué hacer con su vida”.

La mayor motivación para trabajar es la “necesidad económica” (un 83 por ciento) y le siguen la “necesidad social” (siete por ciento) y las “cuestiones familiares” (tres por ciento), entre otras razones.

El dato alentador de las encuestas es que el 63 por ciento dijo que “le gusta lo que hace”, mientras que un 19 por ciento dijo que “le da igual” y el 18 por ciento que “no le gusta” su tarea.

En cuanto al valor que le dan al trabajo, el 48 por ciento dijo que “no es un tema central” en su vida, pero “sí es importante”. El 31 por ciento aseguró que “las personas son mucho más que un trabajo” y el 22 por ciento indicó que un “buen empleo define a una persona”.

Estos datos fueron analizados por distintos especialistas en el tema, que destacaron los puntos de relevancia.

Más trabajo, menos ingresos

Una de las quejas reiteradas de los encuestados está relacionada con la cantidad de horas de trabajo. Muchos sienten que cada vez deben trabajar más para poder sostener su economía familiar, y por ende cada hora de su trabajo vale menos.

Respecto de este punto, la psicóloga, docente y consultora organizacional Mónica Pan consideró: “Si la paga no nos permite sustentar la vida básica familiar, seguro habrá consecuencias negativas en la persona”.

Por otro lado, aseguró que el hecho de que el salario alcance o no, está relacionado con las expectativas de consumo, y esto no está determinado solamente por una cuestión de necesidad. Por el contrario, depende de la forma en que cada persona se posicione frente al bombardeo publicitario, por ejemplo. De todas formas, Pan identifica la existencia de psicopatologías que hacen que muchas personas se carguen de trabajo, aunque eso no implique una mayor ganancia.

Otras gratificaciones

Tarjeta Naranja fue reconocida en 2011 como el “mejor lugar para trabajar” en Argentina y quedó en el podio de las finalistas en 2014. Desde la gerencia de Recursos Humanos de esa empresa consideran que la “compensación económica acorde” es uno de los factores clave para lograr gratificaciones en el ámbito laboral, pero no es el único.

Eugenia Patiño, gerenta del área, asegura que eso debe ir acompañado de “un excelente clima de trabajo y oportunidades de crecimiento”, así como también de “equilibrio entre la vida personal y la laboral”.

Con esto coincide Mónica Pan, que identifica que son de vital importancia las gratificaciones de todo tipo para que la actividad (paga o ad honorem ) no se transforme en “algo doloroso”.

La especialista explica que dichas “gratificaciones pueden estar relacionadas con esferas particulares de cada uno o pueden tener una dimensión comunitaria”. Es decir que, en su opinión, uno puede tener inquietudes que lo vinculen con su trabajo o, simplemente, encontrarle provecho social, pero nunca puede carecer de sentido.

Por otro lado, el médico especialista en estrés laboral Pablo Cólica asegura que hay muchas investigaciones en el mundo que demuestran que es más importante el reconocimiento social que la remuneración económica.

“Cuando en el lugar de trabajo se está a disgusto, un aumento de sueldo puede mejorar la situación por un tiempo, pero no es sostenible a largo plazo”, asegura.

El sueldo, lo primero

Una postura distinta plantea el abogado laboralista Lucio Garzón Maceda, quien asegura tajantemente que “la sensación de que el sueldo no alcanza no es un espejismo. Es una realidad muy concreta”.

Sobre este punto se manifestaron cientos de usuarios de LaVoz.com.ar cuando contestaron las encuestas. Una de las quejas más reiteradas tenían que ver con la mala remuneración. Decenas de personas decían “amar” lo que hacían, pero sentirse mal remunerados para la cantidad de trabajo realizado y para la profesionalización alcanzada.

Garzón Maceda hace foco en la necesidad de una buena remuneración y asegura que en Argentina son muchos los trabajadores considerados pobres por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que, “a pesar de trabajar ocho horas, sus ganancias bordean el límite de la pobreza, como aquel que gana cinco mil pesos”.

“La canasta elaborada por los 17 sindicatos de la alimentación indican que para tener una vida digna se necesitan entre 10 u 11 mil pesos que pueden ser distribuidos en dos o tres sueldos”, sentencia.

Y asegura que “el espejismo del consumo lo único que hace es tornar más intolerables, tristes y dolorosas las posibilidades de los trabajadores llamados pobres”.

Respecto al tiempo de trabajo, el abogado Garzón Maceda remarca que la cantidad de horas que se trabaja en Argentina son las mismas que hace 100 años. “Es vergonzoso, casi obsceno, que en nuestro país estemos con una jornada de casi 48 horas semanales, cuando en países menos desarrollados que nosotros el tope es 35 o 36 horas. La reducción de la jornada debe ser una de las consignas más importantes en el mundo de trabajo en este momento”, sentencia.

El trabajo en tiempos de crisis

Desde su especialidad, Cólica asegura que, actualmente, la falta de empleo y la inflación generan una presión psicológica que puede derivar en enfermedades. “Esto se da fundamentalmente en la actividad privada, porque en el sector público no tienen la amenaza del despido”, dice. Y agrega: “Cuando hay inflación se produce un estrés psicosocial generalizado y las personas sienten que todo queda supeditado a lo económico. Por eso, ahora hay muchas más preocupación por lo económico que por el reconocimiento social”, dice. Sin embargo, identifica que en situaciones de estabilidad, el dinero no es la gratificación primordial.

Con respecto a las presiones que muchas personas dicen sentir por parte de sus jefes, Cólica explica que el hombre “no tiene ningún sistema orgánico preparado para soportar condiciones humillantes o indignas. No forma parte de la capacidades del ser humano desde el punto de vista psicobiológico”. Además, agrega: “Cualquier situación que nos coloque en esas instancias nos va a enfermar. Nos va a provocar daños psicoemocionales y físicos”.

De esta forma, explica el médico el síndrome de “burnout” o de “cabeza quemada” que tanto se escucha a esta altura del año.

Lo que aconsejan los médicos

Dividir el día en tres partes. Ocho horas para descasar, ocho para trabajar (no más) y ocho para la familia, los amigos y los “hobbies”.

Cambiar uno si el entorno no cambia. Ponerse objetivos fuera del trabajo y buscar la forma de vivir de eso. Esto permite sacar la cabeza del entorno y superar la crisis. “Hay que cambiar las condiciones propias para afrontar los problemas laborales. Cuando el contexto no cambia, soy yo el que tengo que cambiar el foco y el lugar”, dice Cólica.

Hacer actividades sociales. Si no se está conforme con el empleo y eso genera estrés, hay que buscar actividades fuera del trabajo para compensar. “Esas cosas que le gustan se pueden transformar luego de una forma de ganarse la vida”, agrega el médico.

Fuente: La voz del interior

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