RRHH | Cómo se forman los directores de las grandes empresas de la Argentina
959
post-template-default,single,single-post,postid-959,single-format-standard,tribe-no-js,ajax_fade,page_not_loaded,smooth_scroll,

Blog

Posted by mcusmai in ambito profesional

Cómo se forman los directores de las grandes empresas de la Argentina

fuente: Infobae

 

Con el acceso del PRO al Ejecutivo nacional mucho se habló sobre “el gobierno de los CEO” y la cultura empresarial que desembarcaba en el Estado de la mano del macrismo. Más allá de la obvia diferencia que existe entre perseguir un fin de lucro y el llamado “bien común”, muchas de las discusiones están empañadas por la falta de datos respecto de la cultura empresarial a la que se alude.

La era de los managers. Hacer carrera en las grandes empresas del país (Paidós), tesis doctoral de la socióloga Florencia Luci ahora convertida en libro, viene a saldar esa deuda, con una investigación sobre las elites corporativas realizada en ocho grandes empresas que operan en la Argentina.

“Las investigaciones sociológicas sobre las posiciones más encumbradas de la sociedad, ya sea en las empresas o la política, son escasas. En la sociología del trabajo ha sido más habitual estudiar a los trabajadores, los obreros, pero los estudios sobre los sectores superiores no son tan comunes”, explicó Luci a Infobae en una charla en la que contó de dónde proceden los dirigentes de empresas, cómo es el camino hacia la cima y qué aporte puede hacer el management a la gestión del Estado.

-Uno tendería a pensar que en las grandes empresas, los directores y ejecutivos provienen de las capas altas de la sociedad. Sin embargo, en su libro cuenta lo contrario.

-Es interesante, porque la evidencia que muestra el libro es que quienes llegan a conducir las grandes empresas del país, los managers de las grandes empresas del país, no son por lo general personas que provienen de las clases altas, mejor acomodadas, de nuestra sociedad. Los managers son profesionales de clase media, que egresaron de universidades públicas, que después probablemente sí hayan hecho postgrados en instituciones privadas, muchas veces asociados con negocios como MBA, pero que han ingresado a las empresas de modos diversos, donde predomina los contactos y las relaciones informales, y han hecho carrera en la organización. Es en el terreno de la empresa donde se disputa una posición de mando.

-Esas relaciones, si no vienen de la clase alta, hay que construirlas, no vienen de la cuna. ¿Cómo se construyen?

-Totalmente. Uno ve que en las empresas se ve una dinámica de competencia y cooperación. Para acceder a un puesto de mando hay que librar una competencia fuerte, hay que destacarse, hay que sobresalir por sobre otros, y hay que superar a otros. Hay que demostrar que uno es el mejor. Conforme uno avanza en la pirámide, los puestos son más escasos, y la competencia se vuelve más ardua. Ahora bien: no todo es competencia. Construir una carrera jerárquica en una gran compañía no puede lograrse si no es entablando fuertes lazos de cooperación, de colaboración, tanto en la empresa como por fuera de la empresa. Es el fuerte sostén que otorgan colegas, pares, superiores, subordinados… Cómo uno va construyendo su posición jerárquica. Y digo no sólo dentro de la empresa porque también el sostén familiar es muy fuerte: los managers son predominantemente hombres que consolidan su carrera jerárquica apoyándose en una estructura familiar que los libera de las preocupaciones domésticas en donde ellos pueden entonces dedicarse a full a su carrera.

-Cuando fue el cambio de gobierno se habló mucho del gobierno de los CEO, el gobierno de los managers, de esta cultura empresarial que vino a traer el macrismo al gobierno. ¿Qué cree que puede aportar al Estado, al Gobierno o a la Administración Pública el mundo empresarial?

-A diferencia de lo que ha sucedido en los años 90, donde también hemos visto a expertos por fuera del campo de la política llegar al gobierno, como ha sido el caso de los tecnócratas, de los economistas, los actuales managers que pueblan las primeras líneas del gabinete, ministerios, secretarías y subsecretarías, no sustentan su legitimidad en un conocimiento experto puntual, como podría ser el caso de los economistas. La legitimidad de estos sujetos para conducir el Estado está dada por ese saber gerencial que han adquirido a lo largo de estas trayectorias en las empresas, en donde ser manager y haber triunfado en esa carrera los posiciona en un lugar de líderes, que no se apoyan, como decía, en un conocimiento experto, sino en cualidades amplias que tienen que ver con implementar visiones estratégicas, con tener pensamiento global, con poder llevar adelante proyectos diversos a buen puerto. Es decir que el saber hacer gerencial, el know how, que estos sujetos han aprendido en las empresas, liderando los preyectos más diversos, es esta experiencia la que llevan al Estado para gestionar lo público.

-¿Hay casos parecidos al argentino en el mundo?

-No. Tampoco me dediqué a estudiar eso a fondo. Uno sabe que cuando llegó Sarkozy al poder en Francia se habló mucho de la preminencia empresarial, o Piñera en Chile lo mismo, por contraste con el gobierno de Michel Bachelet. El gobierno de Piñera fue un gobierno “empresarial”, en donde lo que se le criticó muchas veces es lo que se está empezando a criticar ahora, que es esta cuestión de cómo pensar lo público, lo que es específico de lo público, que se vincula con cuestiones más ligadas al bien común, con la lógica empresarial, que es una lógica individualista que se centra en pensar en términos de costo-beneficio, ganancia, productividad… Cómo se tensionan esas dos lógicas es justamente lo que se está poniendo en juego en la discusión política en la actualidad.

En el caso del presidente puntualmente, no es una persona que haya hecho carrera empresarial. Es un hijo de un empresario y su procedencia empresarial tiene más que ver con ser dueño en algún punto. En el caso de los managers es otra: su trayectoria dentro de las grandes empresas remite a un proceso de ascenso, que es un ascenso profesional y también social. La lucha por una posición de mando en una gran empresa implica no sólo un ascenso profesional, sino también un ascenso social, un reconocimiento económico y social importante.

Ingresar un comentario

happy wheels